18 jun. 2009

Mirá vos, justo ayer hizo un año de mi último post.

Hay veces que no podemos llorar, hay veces que no podemos evitar llorar, hay veces que necesitamos llorar, hay veces que queremos que alguien nos vea llorar, y es detrás de esta útima opción, donde se esconden tal vez las miserias más grandes, las que se generan por un amor no correspondido, y ridículamente prefiero conformarme con que tu atención sea solo mía por un rato. Y hablo en primera persona, hablo de mi porque necesito hacerme cargo de todo el amor que te pido. Y ya no hablo de alguien, hablo de vos, que tenés un nombre, que con solo verlo escrito siento cosas. Por primera vez no es suficiente decir, siento que mis palabras caen al vacío. Sé qué digo, sé que digo todo lo que quiero decir, pero este vez sos vos el que no escucha, y aunque diga las cosas de una manera inteligente y original, las tres palabras anteriores encerradas entre comillas, no puedo imaginar que te generan. Me preguntás por vos, me preguntás qué siento, y cuando te escucho, sé que lo mejor es hacer que las distancias sean enormes, pero por alguna extraña razón, cuando consigo alejarte, no tanto como debería, te quiero al lado mío otra vez. Y juro que no es amor, no me estoy mintiendo, y no escondo detrás de tanta seguridad el miedo a enamorarme o de reconocerme enamorada de un imbécil.
No sé porqué te quiero, y preguntarme qué siento una y mil veces más, es lo mismo, no se para qué, porque no voy a poder, no voy a saber qué contestar. Me alivia el hecho de poder decirte siempre, que 'esas' son frases de canciones de gente que no conocés, otra ventaja de que nuestros gustos no sean del todo compartidos, ves?
Dos de las personas que más tiempo me ocupan, están irónicamente en el mismo lugar, siempre lejos, siempre sin mi.
Vuelve de nuevo esa sensación de abandono, y los términos psicológicos no me convencen, simplemente porque me duele, y ponerle nombre no ayuda. Qué tanto podemos cambiar algo pensándolo? Cuántas cosas quedan por descubrir? Y ahora no puedo decir q no me entiendas y me quieras, si sólo en sueños puedo oirte decírmelo.
Empecé escribiendo ésto con las intenciones de siempre, con las palabras con las que defino 'lo que escribo', decir lo que siento de manera que resulte lo menos obvio posible... Y leer ésto y mirarte al espejo, en mi espejo, que sé que te gusta, es prácticamente lo mismo.
Mentí q compré regalos, mentí, te mentí, me mentí, m mentís y seguimos con este juego, que no es perverso, que no es inocente, que no es nada y a la vez tanto. Y mientras pasan las horas y sobre todo las palabras, vos, ajeno, pensando en cosas que por suerte yo no tengo que pensar y en las cosas que DEBERÍA, así con mayúscula, pensar, hoy son detalles, y a pesar de sentir que doy vueltas en la dirección equivocada y que en cuanto el último hilo se suelte voy a caer en en el lugar menos pensado, no puedo dejar de ser, pensar, hacer y sentir todo lo que ahora, analizando, llego a la conclusión, que no es más q una lista interminable de sinsentidos.
No tiene sentido quererte, no puedo decir como esa vez, que te quiero porque no tiene sentido no hacerlo. Motivos me sobran, siempre me sobran, pero por qué no paro! Por qué me sigo colgando el cartel! Y pido que me quieras, vos, o él, o recuperar a quien perdí, porque necesito sentirme especial para alguien, como hace tiempo no siento, de esa manera, de esa cuando las sonrisas duran más de dos meses, y que en tres semanas no se enconden meses de dolor, y ahora, en pocos meses se esconden intenciones, que no es que no nos animemos a decírnoslas, simplemente no hay.
Ya sé que el aumento de la frecuencia con la que escribo no es directamente proporcional al amor que siento, no sé cuál es la variable que hoy condiciona mis manos. Podría escribir toda la noche, diciendo cosas que sé, que verlas escritas no me generará nada...