11 sept. 2012

Sublime

Todavía no es mañana y el cansancio me aplasta los párpados. Me duele el cuerpo de extrañarte y supuran de versos mis oídos.
Somos el agua que se hace lluvia, somos el sol que la evapora y la resucita.
Cuando quise que las palabras se extendieran en el tiempo, me di cuenta que las tenía conmigo, que las hago mías mientras te amo.
Cómo no pensar en amar para siempre si los ojos que miro son los tuyos, si hasta mi parte más pensante te escoge a diario.
En el silencio más absoluto, en el que ni los gatos maúllan, descubro que hay abrazos que te parten en dos, que lo mejor de esta historia es que seguís siendo mío cuando abro los ojos.
Todavía siento la sensación de ternura en las manos.
Cómo explicarte el furor de mis entrañas si ni yo puedo descifrarlo.

12 may. 2012

Vino, pero no se va.


Me dirimo entre ser brutalmente honesta o seguir manteniendo la cordura. Los días se terminan sin que un suceso me quite el sueño. Las caras que miro me dejan sin respiración un segundo, pero al rato el aire comienza a instalarse en mi cuerpo junto con las ganas de tener labios ajenos que llenen de espesor mi garganta.
El cúmulo de conexiones se vuelve obsoleto en el momento en el que siento que sólo con un par de palabras puedo tocarte.
Miles de vidrios me ciegan, hasta el punto en el que las escaleras ya no sirven ni para subir ni para bajar.
Sigo hablando de personas que no me importan, sigo mirando barbas que no son las correctas y sigo con esta marcada tendencia de irme al carajo cada vez que pretendo quererte como se supone que debería.

4 may. 2012

So much mine.

Una pregunta bastó para que todas las respuestas vinieran solas, para que sepas saturar mis sentidos en el momento exacto. Te habilitó a ser aunque no sepas, quien ocupa mis ideas al menos una vez al día.
Lo que siento es indefinible y me hace feliz que así sea.
Siempre el miedo a enfrentarme con la realidad, me obliga a hablarte preciso pero a lo lejos. Pero para qué quiero la realidad si con lo que me provoco al sentirte me alcanza. Para qué nombrarte si en el instante en el que sepan tu nombre dejarás de ser sólo mío.

1 may. 2012

Flotemos.

Y qué hago con todas las cosas que tenemos en común, con los días del calendario que se te perdieron y pensaba devolverte...
Llegará el momento de llorar esta frustración, pero ahora siento una calma que se parece a tirar los remos y dejarse flotar mirando el cielo.
Tendré que buscar el compartimento adecuado, ordenar las cosas sobre la mesa y rearmarme, como un soldado antes de volver a la guerra.
Me pregunto por qué para mí el amor es una batalla en la que siento que siempre pierdo ¿Qué significaría mi victoria? Si hay alguien que gana, tiene que haber alguien que pierda. Aunque tenga conciencia de que no debería ser así, por lo menos una vez, que no sea yo la que vuelva a casa con el cuerpo cansado, los ojos llenos de lágrimas y las manos vacías.

16 abr. 2012

Sabiendo a muy poco.

Obtuve las respuestas que necesitaba sin hacer las preguntas que no quería.
Apuré mis piernas que se estimulaban por lo que oculto, y las ganas de llegar se hicieron cada vez más intensas.
Otras necesidades quedaron relegadas, cuando ni siquiera las luces lograron distraerme de lo que oía.
No sé si la incomodidad se hizo evidente, pero por única vez confié en las distancias.
Te imaginé mirándote las manos y no sentí la necesidad de no olvidarlo porque supuse que esa sensación persistiría hasta el día siguiente, persistiría como esos nudos que me dejan sin ideas.
El orgullo y la dignidad son como veredas vacías a esa hora en la que uno no sabe si la gente va o vuelve, como perros sin dueño, como esos amaneceres que no te dejan respirar.
El tiempo se hizo tan insoportable como un enjambre de mosquitos metido en mis orejas, como una garganta que pide a gritos un poco de agua.
Aunque mi boca reviente hay palabras que no vale la pena dejarlas andar. Las disculpas caducarán en el momento en el que empieces a hablar de nuevo.
Lo aprendido se olvida y a las culpas se las lleva la lluvia. Llueve de nuevo. Me duermo y te sueño, me despierto y te espero.
Quiero pensar que escribir es una forma de encender estrellas en la oscuridad irremediable de tu ceguera.
Mi cama se llena de arena y no encuentro mis dedos para dibujarla.
A medida que baja la temperatura acumulo más frustraciones que segundos, no sé si entumecen más mis pies o mi alma.
Una neutralidad alterada, un equilibrio extremo. Vos y las cosas que me das sólo para poder quitármelas.
Viajé en el tiempo y volví llorando, con las manos vacías. En el espejo que rompí hace unos días vi en mis ojos que no quería volver, que tenía menos de lo que me había llevado. La desesperación de alguien me trajo de vuelta, me forzó a dar la cara cuando mi boca no hilaba ni una frase coherente. Traída de los pelos para callarme.
Me duelen las manos de tanto apretar las verdades que aún no se cuelan entre los dedos.
Seguimos hablando con recelo, como si nos dieran miedo las palabras. No creo que nos dijéramos mucho, todo lo que tenemos para darnos es tiempo vacío.
Me despierto de nuevo dudando si dormí. Es la misma hora que hace unos días y la manía de hablar de mí misma como si fuese otra, regresó de golpe. No podía dejar de pensar en cómo sería el preciso instante en el que nuestros ojos se cruzaran por segunda vez.
Huía de mi ombligo mientras el tiempo arrastraba los pies. Me maldije por regalar sonrisas y mezquinar silencios.
Pude escribir tu nombre porque me di cuenta de que para el futuro ya no faltaba tanto.
Cuando mi voz sonó ajena no me quedó más que apelar a recursos que fingía no conocer. Comienzan a llover flores y tengo miedo de que desaparezcan todas juntas.
Me río sola cuando me doy cuenta de que mis ojos atesoran un secreto que en realidad a nadie le interesa descubrir.
Tu muerte ajena me escupe la cara, se burla de que en mi panza se compriman los suspiros.
Todos los puntos de mi cuerpo descansan y vos impune gobernás mis entrañas.
En los pliegues de las arrugas de mis ojos se esconden tus cosquillas. Ya no uso ni como excusa las gotas que no se vuelven lágrimas. No necesito las respuestas con sonrisas de labios cerrados y llenos de paz, que son sólo la antesala de la risa que desata los colores de tu bandera.

27 mar. 2012

Suspiros del futuro

Extraño ese hablar de bocas secas que reinó en mis últimas tardes, esa paz sin dolor de muelas ni lluvias que me permitan invocarte con tacto y hacerte hablar con labios ajenos.

30 ene. 2012

Ending January

Las ganas de apretar sus brazos son más fuertes que cualquier sentimiento experimentado en mucho tiempo. De mis dedos sólo surgen colores que nos acarician los ojos. Por cuidarnos, tal vez esta vez termine sin nudos en el pelo y en el alma.
Supongamos que ahora es dentro de unos meses y sus palabras me despiertan sin sol pero incendiándome.