30 nov. 2009

Reflexiones sobre un no-amor no tan pasado

Y si tocás la puerta ya no es pefecto. Me pongo seria para que el portero no comente. El frío como una piña en mi punto débil, el que acariciarás más tarde, cuando pasen esos intervalos de pudor que sabemos y me gusta, que igual existan. Y cada vez es una isla. Caemos al agua para empezar de nuevo. Nadamos solos y después compartimos, confundimos y mezclamos tanto hasta explotar y saturarnos de colores. Y el final está más cerca, pero no sé si viajamos igual, y parás y me gritás y no llegamos a lo mismo y te odio tanto, hasta herirte cada vez con más odio, para que después, con nada, te quiera en mi cama. Pido perdón y me entierro en la arena. Me decís que estoy loca y no paro de reír, porque aún cuando sé que lo estás odiando, disfruto de saber que con dos palabras cuidadosamente elegidas te tengo preocupado, idolatrando lo que consciente te refriego en los ojos. Es simple, todo eso pasa porque no nos queremos, sino todo sería... no sé si aburrido, pero no tan así que me muero...

27 nov. 2009

Lo que tú sientes se llama ob(sesión)

Hoy me llamó, la reconocí enseguida, pero más que su voz, reconocí su súplica.
No estaba bien, no paraba de llorar.
Comenzar terapia, en principio había sido una decisión acertada. Pero me preocupé cuando me di cuenta de que medía el tiempo en sesiones y su psicólogo era el dueño de la verdad absoluta. Había transferido su dependencia de él (su ex), al terapeuta. Acaso éste último se daría cuenta de lo que estaba pasando?. Sí, seguro, cinco o seis años en la universidad eran más que suficientes para detectar ésto, que yo, en cinco minutos de charla, percibí.
Ya no hablábamos de vestidos, sino de qué era para Freud el inconsciente. Ya no me contaba qué películas había visto, sino que me explicaba por qué su gurú no seguía la escuela del Conductismo ni adoptaba la terapia Sistémica. Parecía que había invertido los últimos meses en tragarse un manual de Introducción a la Psicología.
Me aburrió y le dije que tenía que irme, que tenía cosas que hacer y que además la obsesión que estaba estrenando me asustaba un poco, que por favor piense en eso.
Y se enojó. Y me cortó. No sin antes decirme que yo estaba proyectando mis defectos, miedos y frustraciones en ella.

26 nov. 2009

Cuando dejó de llover

Dejó de llover en el preciso instante en el que me dije que tenía que olvidarlo para siempre, que tenía que dejar de abrigarlo y desabrigarlo de acuerdo a lo que diga el noticiero. Tenía que dejar de contarle cosas que ni cuando éramos nuestros le contaba.
Me di cuenta de que estaba loca cuando se amontonaban en mi cuaderno, respuestas que no iba a necesitar.
Y sólo a fuerza del tiempo y uno que otro pensamiento lúcido, pude ver más allá de su exagerada existencia. La soledad se llenaba con su ausencia y eso no tenía sentido. Era un vacío que se llenaba con otro vacío. Un hueco adentro de otro.
El odio fue mi aliado más fiel, el que hasta hoy no me traicionó.
La tristeza, una cobarde inoportuna, que vivió escondida y apareció en el peor momento.
Hoy mi cabeza es un catálogo de insultos bien pensados y preparados para dispararse cuando llegue el momento.
No soporto no entender en qué momento la gente se vuelve descartable.
No creo en el final repentino del amor.
La verdad no siempre duele aunque los 'sincericidistas' opinen lo contrario, pero no conozco una sola mentira, que no duela.Justificar a ambos lados

Todos los créditos de mi renovado blog son para ella.
Gracias Flor! :)