12 may. 2012

Vino, pero no se va.


Me dirimo entre ser brutalmente honesta o seguir manteniendo la cordura. Los días se terminan sin que un suceso me quite el sueño. Las caras que miro me dejan sin respiración un segundo, pero al rato el aire comienza a instalarse en mi cuerpo junto con las ganas de tener labios ajenos que llenen de espesor mi garganta.
El cúmulo de conexiones se vuelve obsoleto en el momento en el que siento que sólo con un par de palabras puedo tocarte.
Miles de vidrios me ciegan, hasta el punto en el que las escaleras ya no sirven ni para subir ni para bajar.
Sigo hablando de personas que no me importan, sigo mirando barbas que no son las correctas y sigo con esta marcada tendencia de irme al carajo cada vez que pretendo quererte como se supone que debería.

4 may. 2012

So much mine.

Una pregunta bastó para que todas las respuestas vinieran solas, para que sepas saturar mis sentidos en el momento exacto. Te habilitó a ser aunque no sepas, quien ocupa mis ideas al menos una vez al día.
Lo que siento es indefinible y me hace feliz que así sea.
Siempre el miedo a enfrentarme con la realidad, me obliga a hablarte preciso pero a lo lejos. Pero para qué quiero la realidad si con lo que me provoco al sentirte me alcanza. Para qué nombrarte si en el instante en el que sepan tu nombre dejarás de ser sólo mío.

1 may. 2012

Flotemos.

Y qué hago con todas las cosas que tenemos en común, con los días del calendario que se te perdieron y pensaba devolverte...
Llegará el momento de llorar esta frustración, pero ahora siento una calma que se parece a tirar los remos y dejarse flotar mirando el cielo.
Tendré que buscar el compartimento adecuado, ordenar las cosas sobre la mesa y rearmarme, como un soldado antes de volver a la guerra.
Me pregunto por qué para mí el amor es una batalla en la que siento que siempre pierdo ¿Qué significaría mi victoria? Si hay alguien que gana, tiene que haber alguien que pierda. Aunque tenga conciencia de que no debería ser así, por lo menos una vez, que no sea yo la que vuelva a casa con el cuerpo cansado, los ojos llenos de lágrimas y las manos vacías.