11 sept. 2012

Sublime

Todavía no es mañana y el cansancio me aplasta los párpados. Me duele el cuerpo de extrañarte y supuran de versos mis oídos.
Somos el agua que se hace lluvia, somos el sol que la evapora y la resucita.
Cuando quise que las palabras se extendieran en el tiempo, me di cuenta que las tenía conmigo, que las hago mías mientras te amo.
Cómo no pensar en amar para siempre si los ojos que miro son los tuyos, si hasta mi parte más pensante te escoge a diario.
En el silencio más absoluto, en el que ni los gatos maúllan, descubro que hay abrazos que te parten en dos, que lo mejor de esta historia es que seguís siendo mío cuando abro los ojos.
Todavía siento la sensación de ternura en las manos.
Cómo explicarte el furor de mis entrañas si ni yo puedo descifrarlo.