Alguna vez dije que no sabía si viajábamos igual. Hoy quiero pedirle a un cuerpo que no estrené, que viaje conmigo, que viajemos juntos en la misma dirreción. Despacito, muy despacito aunque sepa que no tenemos tiempo. Pero sé que esas manos son mezquinas, que ni siquiera van a darme caramelos para quitarmelos después.
Ya nada alcanza, pero tampoco duele. Genera desidia, que es más triste todavía. Un hartazgo con precedentes, que nunca termina bien.
Ya nada alcanza, pero tampoco duele. Genera desidia, que es más triste todavía. Un hartazgo con precedentes, que nunca termina bien.

