3 ene 2010

Ni sí, ni no, ni nada

Alguna vez dije que no sabía si viajábamos igual. Hoy quiero pedirle a un cuerpo que no estrené, que viaje conmigo, que viajemos juntos en la misma dirreción. Despacito, muy despacito aunque sepa que no tenemos tiempo. Pero sé que esas manos son mezquinas, que ni siquiera van a darme caramelos para quitarmelos después.
Ya nada alcanza, pero tampoco duele. Genera desidia, que es más triste todavía. Un hartazgo con precedentes, que nunca termina bien.

1 ene 2010

Año nuevo, trauma nuevo

Me acosté recordando humillaciones que soporté y tuve ganas de llorar. Se hizo rápido de día y a pesar de que el sol me anunciaba que iba a ser un lindo día, yo sólo quería dormir. Era tarde, o temprano, no tenía demasiado sentido. Sentí que cuando despierte de nuevo, la imagen de su brazo abrazando otra cintura no iba a dejar de molestarme. La próxima vez que lo viese tendría que disimular y seguramente explicar porqué bajé rápido del auto, improvisando un saludo atípico. No podría decirle que esa noche, más que nunca, quise que sus brazos y sus caderas sean míos, no que sean míos, que esten conmigo. Sentí que huyó temprano, que esa noche sus planes eran otros y yo no estaba incluída. Alguien muy cercano a él, me preguntó si lo esperaba. No pude más que hacer un gesto extraño y esmerarme mucho, tal vez demasiado, en explicar lo contrario. Pareció haberlo creído, no interesa.
Quiero tener un par de piernas largas caminando a mi lado, olvidarme de sus sienes que aprieto cuando me enojo, de su codo que muerdo cuando estoy aburrida, de su espalda en la que me apoyo cuando tengo sueño y de sus manos haciendo dibujitos en la mía hasta casi ahogarme.

27 dic 2009

Aún sin luz

Fechas, fiestas, vestidos repetidos sin que nadie los vea, mis piernas de a ratos.
El raspón de mi brazo derecho que te pertenece. Querer que pienses en infinitivo y digas 'acariciar la espalda de la mujer que amo'. Querer que pienses en mi como 'la mujer que amo'. Ya no pienso en mis piernas.
Son tus ojos los que sostengo sin miedo, en todas mis facetas, siendo yo hasta el cansancio.
Dándote de comer en la boca, esa que cuando pienso que pueden besar otros labios, me desconozco.
A rayas, en diversos colores y sin que me guste que sea a cuadros, sos vos. Y siento que fuiste siempre, aunque no me hayas agarrado la mano y obligado a escribir en tu nombre.
Me dirimo entre una sorpresa enorme o el motivo de un 'era obvio'.
Ellos siempre duermen mientras yo intento entender, escribir para entender o escribir porque me duelen las manos de apretar esta verdad que aún no se cuela entre los dedos.

20 dic 2009

Que sigan siendo mis piernas cuando salga de nuevo el sol

Y por un rato quise ser yo ese par de piernas en el que se resumen tus ojos.
El viento se llevó lo que quedaba de la noche.
Mientras abría la puerta pensaba en que una vez hablé con alguien, que no puedo recordar quién es, que hay días en que los pájaros deberían a empezar a cantar más tarde, que deberían esperar.
Cuando salga de nuevo el sol vamos a estar juntos, sin que importe mucho nada, ni los comentarios inapropiados de personas que tienen alterados los sentidos, ni mis intentos por evitar que me mires de reojo con desaprobación.

17 dic 2009

La morsa está en mi cama

Está ahí, durmiendo como sin querer que lo despierte, robándome el pedazo de cama que me corresponde.
Hasta hace tres segundos mi respiración latía en sus costillas y su brazo sin vida abrazaba los ruidos de mi panza.
Después de besarme me dijo 'tanto tiempo', no entendí...
Llueve, o eso parece. Hace calor y me duele la cabeza.
Y yo acá, tecleando despacito mientras lo miro y me río en silencio preguntándome porqué sigo jugando a ser la instructora de Mundo Marino.

30 nov 2009

Reflexiones sobre un no-amor no tan pasado

Y si tocás la puerta ya no es pefecto. Me pongo seria para que el portero no comente. El frío como una piña en mi punto débil, el que acariciarás más tarde, cuando pasen esos intervalos de pudor que sabemos y me gusta, que igual existan. Y cada vez es una isla. Caemos al agua para empezar de nuevo. Nadamos solos y después compartimos, confundimos y mezclamos tanto hasta explotar y saturarnos de colores. Y el final está más cerca, pero no sé si viajamos igual, y parás y me gritás y no llegamos a lo mismo y te odio tanto, hasta herirte cada vez con más odio, para que después, con nada, te quiera en mi cama. Pido perdón y me entierro en la arena. Me decís que estoy loca y no paro de reír, porque aún cuando sé que lo estás odiando, disfruto de saber que con dos palabras cuidadosamente elegidas te tengo preocupado, idolatrando lo que consciente te refriego en los ojos. Es simple, todo eso pasa porque no nos queremos, sino todo sería... no sé si aburrido, pero no tan así que me muero...

27 nov 2009

Lo que tú sientes se llama ob(sesión)

Hoy me llamó, la reconocí enseguida, pero más que su voz, reconocí su súplica.
No estaba bien, no paraba de llorar.
Comenzar terapia, en principio había sido una decisión acertada. Pero me preocupé cuando me di cuenta de que medía el tiempo en sesiones y su psicólogo era el dueño de la verdad absoluta. Había transferido su dependencia de él (su ex), al terapeuta. Acaso éste último se daría cuenta de lo que estaba pasando?. Sí, seguro, cinco o seis años en la universidad eran más que suficientes para detectar ésto, que yo, en cinco minutos de charla, percibí.
Ya no hablábamos de vestidos, sino de qué era para Freud el inconsciente. Ya no me contaba qué películas había visto, sino que me explicaba por qué su gurú no seguía la escuela del Conductismo ni adoptaba la terapia Sistémica. Parecía que había invertido los últimos meses en tragarse un manual de Introducción a la Psicología.
Me aburrió y le dije que tenía que irme, que tenía cosas que hacer y que además la obsesión que estaba estrenando me asustaba un poco, que por favor piense en eso.
Y se enojó. Y me cortó. No sin antes decirme que yo estaba proyectando mis defectos, miedos y frustraciones en ella.